Tenía ese secreter junto con la silla en un desván,abandonado desde hacía
años.
Desgastado por el uso y manchado con tintas de algunas fechorías de quien lo empleaba,cubierto de
polvo,la verdad es que necesitaba de una buena dosis de trabajo, paciencia y perseverancia.
A ratos libres, de tanto en tanto,hemos ido haciendo la restauración pertinente para devolverle la prestancia
que en su día tuvo.
Estamos muy satisfechas con el resultado ya que pertenecía a la
familia y ha sido espectador de muchas horas de estudio y fatigas.
Al principio pensamos que lo pintaríamos pero una vez quitado el polvo estaba en muy buen estado,nada de
carcoma y el color de la madera nos gustó mucho.
Primeramente lo decapamos con gel quita pinturas y lana de acero.
Una vez decapado,pintamos los casilleros con pintura gris y le estarcimos sus pequeños cajones con una
escritura antigua.
A la silla le hicimos el mismo proceso y le dejamos su asiento original.
Para finalizar,una capa de cera de color roble claro y lustrar con un paño de algodón.
con el conjunto y nos hizo gracia por lo que va a seguir acompañándoles.
Hasta aquí el nuevo trabajo que esperamos sea de vuestro agrado y ya sabéis lo que nos gustan vuestros
comentarios .
Os deseamos una feliz semana.
María Inés y María
ADÉU


















































